La palabra es el mejor medio para abrirnos camino en la vida de las relaciones y hoy pensaba en el valor de las palabras, las que decimos y las que nos callamos, las que a veces salen de nosotros como reproches, justificaciones, necesidades propias, etc. todas son nuestras, porque salen de nosotros y a veces las ponemos en nombre de otros o se las cargamos a los demás.... porque el otro, es tu propio reflejo, tus propias necesidades, tus inseguridades... pero ser consciente de ello no elimina ya la palabra dicha y no nos damos cuenta de daño que hacemos...
Nada mejor para reflexionar sobre ello que este pequeño cuento, que hace años leí y hoy vuelve a mi correo...
por las palabras que en su día dije y no debí decir...
por las que me dijeron y no debí aceptar..
por las que me calle y no supe defender...
Porque nadie puede hacerte daño si tu no quieres.
LOS CLAVOS
Érase una vez un chico con muy mal carácter.Su padre ya cansado de su actitud infantil, le dio un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la verja del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien.
El primer día clavó 37 clavos. Durante las semanas siguientes, se concentró en controlarse y día a día disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la verja.
Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos... Finalmente llegó un día en el que ya no clavaba ningún nuevo clavo.Entonces fue a ver a su padre para explicárselo.Su padre le dijo que era el momento de quitar un clavo por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron y finalmente el chico pudo decir a su padre que había quitado todos los clavos de la cerca.
El padre condujo a su hijo hasta la cerca y le dijo:« Hijo mío, te has comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado en la verja. Ya nunca será como antes.» .
Cuando discutes con alguien y le dices cualquier cosa ofensiva, le dejas una herida como ésta.Puedes clavar una navaja y después retirarla, pero siempre quedará la herida.No importan las veces que le pidas perdón, la herida permanecerá.Una herida provocada con la palabra, hace tanto daño como una herida física.
Los amigos de verdad son difíciles de encontrar, están dispuestos a escucharte cuando tienes necesidad, te sostienen y te abren su corazón.
Cuida a los amigos cómo quisieses que ellos lo hiciesen contigo.
"Uno no vive de lo que come, si no sólamente de lo que digiere.Principio tan cierto para el cuerpo, como para el espíritu."- Benjamín Franklin
Para mi Amigos... los que ya no están porque mis palabras les ofendieron o las suyas me ofendieron a mi, porque fueron eso “amigos de paso” lecciones que aprender de la vida, de las que intento sacar el mejor provecho para ir aprendiendo y las heridas estan para ir recordandomelo...
Una vida se hace paso a paso
miércoles, 10 de junio de 2009
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